Apuntes jurídicos en torno a la abdicación de la Corona en España

Mi exposición se divide en dos partes:

1) De la necesidad y contenido idóneo de la ley orgánica de abdicación.

2) De la tramitación de la ley orgánica de abdicación.

 

PRIMERA PARTE

DE LA NECESIDAD Y CONTENIDO IDÓNEO DE LA LEY ORGÁNICA DE ABDICACIÓN

Copio a continuación extractos de las cuatro últimas constituciones monárquicas que hemos tenido los españoles, por orden cronológico:

1) Constitución Española de 1845.

2) Constitución Española de 1869.

3) Constitución Española de 1876.

4) Constitución Española de 1978.

Constitución Española de 1845

Art. 46. El Rey necesita estar autorizado por una ley especial:

4º. Para abdicar la Corona en su inmediato sucesor.

Art. 53. Cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en orden a la sucesión de la Corona se resolverá por una ley.

 

Constitución Española de 1869

Art. 58. Además de la potestad legislativa, corresponde a las Cortes:

1º. Recibir al Rey, al sucesor inmediato de la Corona y a la Regencia el juramento de guardar la Constitución y las leyes.

2º. Resolver cualquiera duda de hecho o de derecho que ocurra en orden a la sucesión de la Corona.

Art. 74. El Rey necesita estar autorizado por una ley especial:

7º. Para abdicar la Corona.

 

Constitución Española de 1876

Artículo 55. El Rey necesita estar autorizado por una ley especial:

Quinto. Para abdicar la Corona en su inmediato sucesor.

Art. 63. Cualquiera duda de hecho o de derecho que ocurra en orden a la sucesión de la Corona se resolverá por una ley.

Constitución Española de 1978

Artículo 57

5. Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica.

Como se puede apreciar, la Constitución Española de 1978 fusiona en una misma disposición dos cuestiones que en la tradición constitucional española aparecían reguladas por separado:

1) La necesidad de una ley orgánica por la que las Cortes autoricen al Rey a abdicar la Corona.

2) La necesidad de una ley orgánica que resuelva cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona.

Es decir, el apartado 5 del artículo 57 de la Constitución recoge no una sino distintas reservas de leyes orgánicas. La abdicación y la renuncia requieren de leyes orgánicas ad hoc siempre. Eso no quita que se hubiese aprovechado la primera ley ad hoc de una abdicación en democracia para incluir en ella, de manera sosegada y sin prisas, otros aspectos relevantes como el status del rey saliente.

Quiero señalar, antes de seguir, la diferencia que estriba entre “abdicar” y “renunciar”. Copio extracto de la sinopsis del artículo 57 de la Constitución de 1978, de la web del Congreso de los Diputados:

Abdicación y renuncia son, en sentido amplio, dos supuestos de pérdida de los derechos regios. Ambos comparten las características de tratarse de actos voluntarios, personalísimos, unilaterales, recepticios e irrevocables. Y a ellos se refiere el último punto del artículo 57 de la Constitución, dando a los mismos, por vez primera en nuestra historia constitucional, un tratamiento conjunto.

  • Con más precisión, podríamos definir la abdicación como el abandono o dejación voluntaria del oficio regio por el titular de la Corona, causándose la transmisión de sus derechos al sucesor. […]
  • Distinta de la abdicación es la renuncia del derecho a reinar, cuyo protagonista no es el Rey, sino que lo son las personas que forman parte del orden sucesorio a la Corona (el ejemplo más reciente lo tenemos en Don Juan de Borbón, padre del actual Rey, que renunció a sus derechos en favor de su hijo). […] A diferencia de la abdicación, la renuncia no pone en marcha automáticamente el mecanismo sucesorio, ni supone una traslación de las funciones que corresponden al titular de la Corona, ya que viene a producirse previamente al acceso a tan alta magistratura.

He de matizar que la renuncia de Don Juan de Borbón se produjo en 1977, ergo era preconstitucional y no hubo en consecuencia ninguna ley orgánica. Ahora bien, creo que la ley orgánica de renuncia sólo debería requerirse para el caso de que renuncie a sus derechos dinásticos el Príncipe de Asturias. Pero una vez más la materia no está regulada en detalle. Tampoco es el tema que nos ocupa en esta exposición. Dicho esto, copio seguidamente otro extracto de la misma sinopsis del artículo 57 de la Constitución de 1978:

Históricamente, las abdicaciones requerían autorización de las Cortes mediante una ley especial, porque se partía de la concepción decimonónica de la existencia de un pacto, expreso o tácito, entre el Rey y su dinastía, por una parte, y la nación, representada en las Cortes, por otra. En un sistema parlamentario como el nuestro actual, si bien el entendimiento de la Monarquía ha cambiado de forma sustancial, igualmente sería impensable que tuviese lugar un acto de tal relieve sin la intervención de las Cortes Generales.

Y de ello pareció tener conciencia el constituyente, que estableció en nuestro Texto fundamental la previsión de una ley orgánica para resolver cualesquiera dudas de hecho o de derecho que pudieran plantearse en relación con esta figura. Además, la intervención de las Cortes supone que, de alguna manera, las Cortes han de aceptar la abdicación.

Ninguna previsión más contiene la Constitución, con lo que la abdicación se nos presenta en su diseño constitucional como un mecanismo un tanto desdibujado. Cuestiones como el procedimiento de comunicación a las Cortes Generales, la necesidad de autorización parlamentaria previa, la posibilidad de una negativa de las Cámaras o el refrendo del acto de abdicación y otras que pudieran ir planteándose son las que habría de resolver el legislador orgánico en el desarrollo del artículo 57.5 de la Constitución.

El contenido del proyecto de ley orgánica por la que se hace efectiva la abdicación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón, y dejando al margen su exposición de motivos, es el siguiente:

Artículo único. Abdicación de S. M. el Rey Don Juan Carlos I de Borbón.

1. S. M. el Rey Don Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España.

2. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley orgánica.

Disposición final única. Entrada en vigor.

La presente ley entrará en vigor en el momento de su publicación en el “Boletín Oficial del Estado”.

La primera vez que leí el contenido de este proyecto me indigné. Me parecía un escupitajo al ordenamiento jurídico. Cuando estudié el tema de la Corona para la oposición no supe deducir el contenido exacto de la reserva de ley orgánica del artículo 57.5 de la Constitución. Sólo ahora, tras leer con calma las previsiones de las constituciones monárquicas del siglo XIX, entiendo mejor el texto de la sinopsis y artículo antes mentados. Esta ley orgánica, efectivamente, es ad hoc y basta con que a través de ella las Cortes autoricen la abdicación del monarca para que se cumpla con el mandato del artículo 57.5 de la Constitución. Otra cosa es, como dije antes, que se hubiese aprovechado la oportunidad política de recoger en esta ley orgánica otros aspectos relevantes de la institución de la abdicación y de sus consecuencias para el rey saliente.

 

PARTE II. DE LA TRAMITACIÓN DE LA LEY ORGÁNICA DE ABDICACIÓN

Las prisas que se están dando para tramitar este proyecto de ley orgánica de abdicación no tienen justificación:

1) El lunes 2 de junio Su Majestad el Rey anunció que abdicaba la Corona.

2) El martes 3 de junio el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de ley orgánica de abdicación.

3) El miércoles 4 de junio la Mesa del Congreso de los Diputados admitió a trámite el proyecto de ley del Gobierno, dispuso su tramitación por el procedimiento de urgencia (art. 93 del Reglamento del Congreso) y propuso al Pleno de la Cámara su aprobación por el procedimiento de lectura única (art. 150 del Reglamento del Congreso).

4) El jueves 5 de junio el Pleno del Senado autorizó la tramitación del proyecto de ley del Gobierno por el procedimiento de lectura única. Ese acuerdo se sustenta en el apartado 1 del artículo 129 del Reglamento del Senado. Su contenido es el siguiente:

Artículo 129 del Reglamento del Senado

1. Cuando la naturaleza de un proyecto o de una proposición de ley, remitidos por el Congreso de los Diputados, lo aconseje, o su simplicidad de formulación lo permita, el Pleno de la Cámara, a propuesta de la Mesa, oída la Junta de Portavoces, podrá acordar que se tramite directamente y en lectura única.

Lo destacado en negrita hace dudar de la legalidad de que el Pleno del Senado apruebe la tramitación de un proyecto de ley del Gobierno por el procedimiento de lectura única cuando el texto todavía no ha sido remitido por el Congreso de los Diputados y se desconoce, por ende, cuál será la redacción final que surja de dicha Cámara. En esos términos se expresaba el senador Guillot Miravet según consta en el Diario de Sesiones del Senado en el Pleno del pasado jueves 5 de junio:

Señor presidente, me acojo al artículo 87 del Reglamento. Intervengo para decir, en nombre del senador Saura y en el mío propio, que consideramos que no es oportuno, en un tema tan trascendental, tan histórico como es la abdicación de un rey, tramitar ese proyecto de ley orgánica por lectura única. El artículo 129.1 del Reglamento nos dice que cuando la naturaleza de un proyecto o de una proposición de ley, remitidos por el Congreso de los Diputados, lo aconseje, o su simplicidad de formulación lo permita, el Pleno de la Cámara podrá acordar que se tramite directamente y en lectura única. Señorías, en democracia las formas lo son todo. El Congreso de los Diputados no ha remitido ningún proyecto de ley, con lo cual no conocemos su naturaleza ni su simplicidad. Podremos deducir, dadas las mayorías parlamentarias, qué es lo que vendrá, pero hoy por hoy al Senado no se ha remitido ningún proyecto de ley, con lo cual creemos que la propuesta de la Mesa y Junta de Portavoces conculca el espíritu y la letra del artículo 129.1. Por ello, señor presidente, me acojo al artículo 36.2 del Reglamento y pido la reconsideración de la Mesa y solicito una resolución motivada de su decisión. En estos momentos, visto que hay una abdicación exprés, una tramitación parlamentaria exprés, una coronación exprés, nosotros reivindicamos un debate sereno, sosegado, sobre una cuestión tan trascendental como es la forma de Estado.

Gràcies, president.

Comparto plenamente el malestar de este parlamentario. Rectifico los comentarios que lancé hace unos días por Facebook mofándome del contenido del proyecto de ley orgánica del gobierno y enmiendo mi error difundiendo la que considero que es la opinión correcta. Y seguidamente denuncio, al margen de mis preferencias ideológicas, las prisas y las maneras poco rigurosas con que se está tramitando este proceso sucesorio.

Madrid, 7 de junio de 2014.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s