Especulación, burbuja crediticia y crisis: 150 años y todo se repite tal cual

Textos extraídos de José Antonio Piqueras y Enric Sebastià (1991), Agiotistas, negreros y partisanos. Dialéctica social en vísperas de la Revolución Gloriosa:

La inserción del capitalismo español en el europeo, iniciada en fecha temprana, se completa con la avalancha de capital extranjero que llega a España en 1850-1854 en busca de rentabilidad en sectores selectivos como el ferroviario, el financiero y el minero.

Página 24. ¿Capital de la banca alemana?

[D]esde el momento en que se cuenta con un marco común, comienza a dejar sentir su influencia la ley del desarrollo desigual: la depauperación económica de una región es condición del progreso de otra, del mismo modo que la formación de la industria en Inglaterra exigió el desmantelamiento de las manufacturas existentes en Irlanda y la India. ¿Podrá sostenerse que ambos países no contribuyeron a la revolución industrial británica?

Página 29. ¿Reconversión industrial?

En 1865 el crecimiento capitalista español experimenta su primera crisis grave de superproducción. Y la crisis comienza a manifestarse en una esfera de inestabilidad crónica: la Hacienda Pública. Se prefigura así el crack financiero de un año más tarde y se precipita la crisis ferroviaria que ya se venía gestando. Porque los primeros indicios del cambio de tendencia en la coyuntura económica se hacen patentes en la primavera de 1864 cuando comienza a encarecerse el dinero, se eleva el tipo de interés y baja la cotización bursátil. El Estado será el primero en sufrir las consecuencias. Sujeto a costosas aventuras coloniales y sin prestigio en el mercado europeo de capitales, entra en graves dificultades para proveerse de recursos y satisfacer gastos como los de defensa o los que ocasiona las subvenciones a las compañías ferroviarias.

Ahora va a ponerse de relieve algo que la inmediatez de los beneficios hizo que antes se ignorara: el negocio radicaba en la construcción de los tendidos y no necesariamente en su explotación comercial.

Página 36. ¿Especulación inmobiliaria? ¿Aeropuertos sin aviones?

Y ese sector esencial en el desarrollo capitalista español alcanza en 1865 la máxima expansión y vislumbra al mismo tiempo el sombrío panorama que le aguarda. En febrero de 1866 los representantes de veintiuna sociedades ferroviarias elevan una Exposición al gobierno en donde dejan entrever el riesgo político que puede derivarse de la ausencia de ayudas a un negocio del que dependen tantas fortunas y tanto trabajo. Los propietarios de las compañías han decidido presionar.

Página 38. ¿Crisis sistémica?

Entre 1859 y 1865 el tendido ferroviario había conocido un fuerte impulso con la ampliación de la red en 3.677 km, el 76% del total construido. Para realizar una empresa de tanta envergadura se contó con la mano de obra liberada por la desamortización de 1855. La venta de propios y comunes, al privar al campesino de un factor esencial para su subsistencia, abrió el camino de la proletarización de aquellos a quienes la necesidad obligaba a asalariarse. La abundante oferta de trabajo posibilitó bajos salarios y grandes beneficios.

El ferrocarril contribuía también a minimizar el peligro de una nueva guerra carlista. La que inevitablemente acompañaba al proceso desamortizador de cuyos desheredados se nutría.

[…]

La paralización de las construcciones poseía una inquietante dimensión social. Apenas dos años antes, en 1863, cerca de 56.000 hombres trabajan en el tendido ferroviario.

Si la industria, sumida en una grave crisis general, no estaba en condiciones de absorber más obreros y la tierra continuaba desamortizándose, ¿adónde irían los trabajadores empleados hasta entonces en la construcción del ferrocarril? El fantasma del desempleo comienza a invadir campos y ciudades.

En 1865 la crisis es una realidad entre los hombres de negocios. Si bien la depresión comienza un año más tarde, banca, bolsa e industria se ven perjudicadas por la situación deflacionista. En febrero, la Sociedad Valenciana de Crédito y Fomento –principal grupo financiero local– suspende operaciones de caja. Poco después deja de dar dividendos. En los últimos diecinueve años había proporcionado una rentabilidad del 267% sobre capital invertido. Sus beneficios brutos pasan en un año de 80 a 7,6 millones de reales. Estamos ante la paralización de la economía.

La situación general encuentra correspondencia en la estructura política que la representa. Las dificultades presupuestarias del Estado se venían salvando tradicionalmente mediante la emisión de Deuda Pública, cuyo saldo se libraba con nuevas emisiones. Resultado: la Deuda crecía de forma incontrolada.

En 1864 se emitieron títulos por un valor aproximado a los 1.500 millones de reales para cubrir el déficit presupuestario, que ese año alcanzaba una cuantía desconocida hasta entonces. Más de la cuarta parte del presupuesto anual se destina a la liquidación de la Deuda vencida en favor de los acreedores europeos y a satisfacer los intereses devengados. El Estado se encamina a una probable bancarrota.

[…]

Exceso de gastos del Estado, empréstitos públicos, crecimiento de la deuda: “entrega del patrimonio del Estado a la alta finanza”, concluye Marx al describir el interés de la fracción burguesa dominante durante la monarquía de Luis Felipe. ¿Acaso es distinta de la dominante en España entre 1844 y 1868?

Página 39 y 40. ¿Desempleo? ¿Bancaja/Bankia? ¿Deuda? ¿Rescate?

Madrid, 30 de abril de 2013.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s