Sublevación y lenguaje

El lenguaje está cargado de insinuaciones. Si hace tres días tuvo lugar un intento de golpe de estado en Turquía y hoy los españoles recordamos la sublevación militar que dio inicio a nuestra cruenta guerra civil, echar una ojeada a la prensa internacional pone de relieve el tema que trato en esta nota.

Los anglófonos utilizan la expresión francesa coup d’état, con acento incluido, para referirse a los golpes de estado. Denotan así que la cultura anglosajona ha sido ajena a los pronunciamientos militares y que esta práctica ha sido más propia de la cultura latina, por lo que los anglófonos no habrían tenido necesidad de crear una expresión propia. Esto es verdad en sociedades anglosajonas “frías” tales como las de Canadá, Australia o Nueva Zelanda, países cuya historia es ajena incluso a la noción de día de la independencia dado el carácter gradual y la ausencia de violencia con que se obtuvo ésta. ¿Y qué pasa, por ejemplo, con los países africanos que antes fueron colonias británicas? En ellos se han producido multitud de golpes militares, pero la lengua inglesa muchas veces prefiere hablar de overthrow o derrocamiento (the military overthrew the monarchy, the government, the Second Republic…). Volviendo a la expresión coup d’état, ésta se atestigua en textos traducidos del francés desde 1640, mientras que la palabra coup a secas se utiliza propiamente en inglés con ese mismo significado desde 1852 al menos. La lengua japonesa también ha adoptado la expresión de origen francés (クーデター, kūdetā).

Los francófonos prefieren hablar de Putsch, préstamo del alemán suizo, si bien también sigue presente la expresión coup d’État (nótese la mayúscula con que se escribe en francés). Lo mismo ocurre en alemán, donde coexisten las expresiones Putsch y Staatsstreich (este último es la traducción de “golpe de estado”, literalmente stroke of the state en inglés). La diferencia estriba, al menos en teoría, en que un golpe de estado sólo es Putsch si lo llevan a cabo los militares u otra fuerza ajena a las autoridades legítimas (que tampoco sea popular, pues entonces estaríamos ante una revuelta o revolución). Coup d’État o Staatsstreich, por el contrario, englobaría también aquellas situaciones en que se “atenta” contra la legalidad vigente desde el poder establecido y se obra un cambio de régimen. Es el caso del advenimiento de la Ve République orquestado por el general De Gaulle en clara violación del orden constitucional previo. Como estos casos son tan minoritarios y rebuscados, en la práctica Putsch resulta tan omnicomprensivo como la expresión coup d’État. A los golpistas, de hecho, se les llama putschistes en francés.

Castellón de la Plana, 18 de julio de 2016 (80 años después del inicio de la Guerra Civil española).

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