La cuna de la civilización en el siglo XXI: Daesh, kurdos y Turquía

El Antitauro, los Montes Zagros y la cabecera del Éufrates delimitan un territorio del que emanan torrentes de historia y de conflictos: albergó algunas de las ciudades más antiguas de la humanidad y hasta fechas recientes recogía una amalgama de lenguas (indoeuropeas, semíticas, túrquicas), pueblos (asirios, kurdos, turcos, árabes, armenios) y confesiones (suníes, alevíes, caldeos, siríacos, yazidíes) sin parangón en el resto del planeta. Algunas batallas de enorme trascendencia tuvieron lugar por estos lares:

  • la de Carras (53 aC), librada por romanos y partos, precipitaría la caída de la República romana pocos años después y el inicio de la Ruta de la Seda;
  • la de Manzikert (1071), que enfrentó a bizantinos y selyúcidas, abrió las puertas de Anatolia al poblamiento turco y el islam;
  • y la que tuvo lugar en Çaldıran entre los Imperios otomano y safávida (1514) alteró la senda estrictamente europea que habían seguido los sultanes otomanos hasta entonces, mientras que el Imperio safávida viró sus preocupaciones hacia el este y acabó por adquirir rasgos netamente iraníes.
Göbekli tepe
Algunos de los tótems esculpidos en los pilares de Göbekli Tepe, un santuario con más de 11 000 años de antigüedad situado en el sudeste de la actual Turquía.

Este territorio que he querido delimitar usando accidentes geográficos coincide en buena medida, aunque no del todo, con la denominada región del Kurdistán, un nombre que yo no apruebo (como dije al principio, esta zona ha albergado una gran diversidad de culturas en todos los periodos históricos y no tiene sentido que un único pueblo monopolice su nombre).

Durante la Gran Guerra, las potencias de la Entente planearon repartirse la región en lo que se conoce como el Acuerdo Sykes-Picot, que dibujó buena parte de la actual frontera siria-iraquí (el Daesh quiso escenificar la derogación de este tratado con su expansión hacia Irak desde Siria y la instauración de lo que sus barbudos combatientes llamaron califato). Las divisiones del Acuerdo Sykes-Picot fueron confirmadas, si bien con sustanciosas modificaciones, por el Tratado de Sèvres de agosto de 1920. Éste previó, entre otras cosas, el establecimiento de un pequeño estado kurdo independiente que englobaría ciudades como Diyarbakır o Dersim, y parecía dejar la puerta abierta a que parte de la antigua provincia otomana de Mosul se le uniera.

acuerdo
Acuerdo de Sykes-Picot (1916)

Paralelamente a la ejecución del Acuerdo Sykes-Picot y a las negociaciones entre los Aliados que llevarían al Tratado de Sèvres, el parlamento otomano sito en el Estambul ocupado, recién renovado, celebró entre enero y febrero de 1920 unas sesiones de enorme trascendencia por cuanto dieron lugar al Misak-ı Millî o Juramento de la Nación, esto es, a la definición de las fronteras mínimas de la nación turca por las que se debería luchar a toda costa en oposición a las particiones que planeaban los Aliados, quienes entre otras cosas pusieron fin a esa actividad parlamentaria pocas semanas después.

misak
El mapa incluye el Kurdistán iraquí como parte del corazón de la nación turca, no así la actual provincia turca de Hatay ni el sur de la de Adana.

Sin embargo, la [¿inesperada?] victoria de los ejércitos turcos comandados por Mustafa Kemal echó por tierra los planes de los Aliados:

  • En 1921 la Gran Asamblea Nacional de Turquía y Francia firmaron la paz y acordaron los límites del norte de Siria (Francia cedía a los turcos los territorios del pretendido estado kurdo; la Alejandreta, por el contrario, no pasaría a manos turcas hasta 1939, y la futura Siria independiente nunca reconocería esa anexión; por último, los turcos conservarían la tumba del Şah Solimán como un enclave dentro del territorio sirio).
  • Por el Tratado de Lausana de 1923 la República de Turquía era reconocida como estado soberano por la comunidad internacional de la época.
  • En 1926 Turquía firmó un tratado con el Reino Unido que definió las fronteras de aquélla con Irak. De acuerdo con interpretaciones que yo no alcanzo a extraer de la lectura de ese último acuerdo, la antigua provincia otomana de Mosul quedaría comprendida en territorio iraquí con la condición de que las nuevas autoridades salvaguardaran las propiedades y los derechos de los turcomanos y los kurdos, que por entonces eran la población mayoritaria de este territorio en disputa. Tal condicionamiento de la soberanía iraquí sobre este territorio se conoce en Turquía como la Cuestión de Mosul.

El siglo XX prosiguió. El Reino de Irak se independizó en 1932, devino una república en 1958 y enseguida acogió los principios socialistas y panarabistas del Partido Baaz. Siria tuvo un proceso de independencia accidentado durante la II Guerra Mundial, formó la República Árabe Unida con el Egipto de Nasser en 1958, se divorció tres años después y también la ideología Baaz se hizo con las riendas del país en los sesenta (en 1962 Damasco privó de la nacionalidad siria a más de 100 000 kurdos, un desmán del nacionalismo árabe). Todo ello condimentado con un sinfín de golpes de estado, y sin perder de vista que ambos países intentaron destruir el Estado de Israel en varias ocasiones. Sin éxito.

En el paso de los años setenta a los ochenta el mundo, y en especial Oriente Medio, experimentó enormes perturbaciones:

  • En 1973 la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de mayoría árabe, elevó los precios del petróleo como represalia a los países occidentales que habían apoyado a Israel en la Guerra del Yom Kippur. Esta acción desencadenó una crisis sin precedentes desde la depresión de los años treinta que desacreditó las tesis keynesianas y catapultó a los economistas neoliberales.
  • En febrero de 1979 triunfaba la Revolución Islámica en Irán con el derrocamiento de la monarquía del Şah; un mes después Egipto firmaba la paz con Israel. Menciono estos dos sucesos conjuntamente porque a partir de entonces perdía sentido hablar del conflicto árabe-israelí. El conflicto sería rebautizado como palestino-israelí, y las organizaciones combatientes (pro)palestinas ya no serían únicamente laicas como la OLP, sino que surgirían otras de tez religioso como Hamas y Hezbulá. ¿Por qué se produce este cambio? Líbano, un país con una importante población chií, sufriría en los ochenta una guerra civil que conectaría la nueva República Islámica de Irán con la causa palestina, combinando los alineamientos de la Guerra Fría (Siria era un aliado de los soviéticos) con una mutación de los postulados panarabistas hacia tesis islamistas igualmente contrarias a Occidente. Estados Unidos, otras potencias occidentales y las dinastías del Golfo Pérsico no tardaron en reaccionar: en las décadas siguientes patrocinaron y armaron a los talibanes, Al Qaeda y la oposición siria que devino Al Nusra y el Daesh, todos ellos organizaciones imbuidas de ideología wahhabista, una corriente conservadora del islamismo que no guarda ninguna relación con los Hermanos Musulmanes, Hamas o Hezbulá.

islam

Paralelamente, el régimen autoritario (y laico) de Sadam Husein trataba de sobrevivir en este turbulento escenario: se enfrentó con Irán en una cruenta guerra de ocho años para ganar territorios y aplacar de paso la influencia que el régimen iraní pudiese ejercer sobre la población chií de Irak; masacró las poblaciones no árabes del norte de Irak (entre ellas la kurda); y ocupó el Estado de Kuwait, lo que provocó la Primera Guerra del Golfo.

  • Al margen de lo anterior, los setenta fueron años de enorme frenesí político en Turquía: grupos extremistas de izquierda y derecha protagonizaban altercados, tiroteos y asesinatos por todo el país. En ese contexto apareció el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización antifascista de izquierda que cuestionaba el nacionalismo turco (uno de los pilares kemalistas sobre los que se asentaba la República de Turquía) y que defendía la existencia de una nación kurda diferenciada. El golpe de estado perpetrado por los militares turcos en 1980 condujo a la persecución de los miembros de esta organización y a la radicalización de ésta, que inició la lucha armada como grupo paramilitar y terrorista. La reacción del Gobierno turco fue contundente, y los noventa se recuerdan como años de plomo en que el Ejército turco arrasó aldeas kurdas enteras a millares. En 1999 el líder del PKK, Öcalan, fue arrestado en Nairobi. Desde la cárcel publicaría varios libros y defendería las tesis del confederalismo democrático: trata de superar la noción europea del estado-nación y defender una fuerte autonomía de los distintos territorios kurdos pertenecientes a Turquía, Siria, Irak e Irán que no cuestione las fronteras estatales existentes.

Lo acontecido en los últimos veinticinco años es historia que los de mi generación hemos podido seguir por televisión e internet. Así que no me detendré en ella [quizá más adelante me decida a ampliar esta parte de la nota] y me limitaré a compartir una vez más este esquema con el juego de relaciones que se han dado simultáneamente estos últimos dos años en distintos conflictos del Mundo Medio:

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Rompecabezas de alianzas y patrocinios en distintos escenarios del Mundo Medio.

¿Qué tenemos ahora en el escenario sobre el que versaba inicialmente este escrito? Turquía, cuya política interna y exterior ha sido como una montaña rusa en los últimos quince años, combate nuevamente el PKK desde 2015 en territorio turco; pero también bombardea las posiciones de las Unidades de Protección Popular (YPG), quizá el bando que más enérgicamente se ha enfrentado al Daesh en la Guerra de Siria. Las YPG, conocidas en el mundo por el papel destacado que han tenido en ellas las guerrilleras kurdas, son el brazo armado del Comité Supremo Kurdo en Siria, que fue fundado por el Partido de la Unión Democrática (PYD), una organización que Turquía considera hermana del PKK y por tanto también terrorista.

Muy distinta es la relación que el Gobierno turco está manteniendo en la actualidad con los Peşmerga (los combatientes kurdos de Irak) y las autoridades de la región autónoma del Kurdistán iraquí. La gasolina en Turquía es muchísimo más cara que en España, y la procedente del norte de Irak que controlan los kurdos es valiosa para Ankara. Las relaciones con los últimos gobiernos iraquíes no fueron las mejores y los kurdos iraquíes se han convertido así en un socio con el que los turcos pueden hacer negocios y entretejer alianzas puntuales. Así, el Ejército turco ha dado entrenamiento a la milicia kurda de Irak, atiende a sus heridos en territorio turco y ha conseguido el beneplácito de Washington estos días para participar en la toma de Mosul.

kurdistan
Este mapa refleja el conflicto actual en el área e incluye las fronteras del territorio autónomo kurdo que ya se mencionó unos párrafos más arriba.

El Gobierno de Bagdad teme las aspiraciones turcas en el norte de Irak, pero Tayyip Erdoğan esgrime el argumento de que Turquía ya acoge a más de tres millones de refugiados y prevé la llegada de muchos iraquíes suníes que vayan a huir de Mosul temiendo las represalias de los soldados chiíes del Ejército iraquí. ¿Cómo quedará administrado el norte de Irak tras la caída de Mosul? ¿Qué posición adoptarán los turcos cuando el campo de operaciones vuelva a concentrarse en suelo sirio?

Las milicias kurdas, Bagdad, Ankara, Teherán, Damasco, Riyad, Washington, Moscú… Son muchos los actores que están jugando a malabares geopolíticos en este rincón del mundo. Y sin duda el actor que más cabriolas puede dar es el Gobierno turco.

Castellón de la Plana, 23 de octubre de 2016.

 

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